Informe sobre el nivel del dique

Al 16 de Noviembre, el nivel del dique llegó a -13.13. El promedio mensual histórico ha sido de -3.73. Con las lluvias registradas durante el mismo periodo, se logró recuperar 70cm. Sin embargo, el caudal de los ríos que abastecen al embalse no se recupera con la misma rapidez y el Dique sigue manteniendo un nivel bajo.

Durante Noviembre, se registraron un total de 85mm de lluvias caídas. En solo tres días de ese mes, el dato fue de 49mm entre lluvias y lloviznas. Mientras que el promedio históricamente ha sido de 118mm. El mes aún no termina, y la recuperación del dique ha sido prometedora, sin embargo, si se comparan los datos anuales, sigue habiendo un déficit de 246mm.

Precipitaciones en la cuenca.

Para comprender el estado del Dique La Quebrada, es preciso tener en cuenta diversos parámetros que influyen en él y en la cuenca en general. De las precipitaciones que se registran a diario, una parte de esa agua se infiltra penetrando en el suelo y conformando lo que se conoce como ríos subterráneos o napas. Otra parte de ese líquido, escurre en la superficie del suelo creando ríos y arroyos. En nuestra cuenca, esos ríos, son los que desembocan en el embalse de La Quebrada (Los Hornillos y Colanchanga). A su vez, el agua que desemboca en el Dique, una parte se evapora y otra se extrae desde la Planta Potabilizadora para su distribución (durante octubre se extrajeron en promedio diario 5474m3).

¿Por qué seguimos en Emergencia Hídrica?

El nivel del dique depende de varios factores:

Del tamaño y la calidad de la cuenca: La cuenca en La Quebrada es de 4.200 ha. A su vez, los ríos que abastecen al Dique son significativamente pequeños respecto de los Diques en la Provincia de Córdoba (el San Roque tiene una superficie 40 veces mayor a la ubicada en las Sierras Chicas). Esta diferencia, es sustancial a la hora de aprovechar la capacidad de ingreso de agua que hay en la zona y que aumenta el nivel del Dique.

Por otro lado, la calidad de la cuenca, es decir, su capacidad de retención, depende de la vegetación. En la medida en que exista un “colchón” de arboles y arbustos nativos, aumenta la capacidad de absorber paulatinamente el recurso y de prolongarlo en el tiempo. Entre otras cosas, los incendios ocurridos en la cuenca alta sumado al avance de urbanización en la región, impactan negativamente en el suelo provocando desertificación.

Por último, las lluvias caídas en la cuenca, resulta la variable de mayor relevancia en una zona semiárida con largos periodos de sequía como ocurre en las Sierras Chicas. En este sentido, es importante tener en cuenta que las precipitaciones que ocurren en la cuenca alta son las de mayor impacto en la recepción de agua en el embalse, debido a que son los arroyos que allí se ubican, los que aumentan el nivel de captación.